jueves, 23 de mayo de 2013

EL SASTRECILLO VALIENTE (tercera y última parte)

Un sastrecillo valiente había engañado a un gigante, haciéndole creer que era muy fuerte. El gigante decidió librarse de él.
- Ven a la cueva si quieres conocer a mis hermanos - le propuso el gigante ladinamente -. Puedes pasar la noche con nosotros.
Aquella misma noche dejó que el sastrecillo durmiera en su propia cama, mientras el gigante dormía en el suelo. La cama era del tamaño adecuado para un gigante, pero era demasiado grande e incómoda para el sastrecillo valiente. Cada bulto del colchón parecía una montañita. No podía dormirse.
Finalmente, se escabulló hasta una esquina de la cueva y allí se durmió. Vaya suerte!, porque por la noche todos los gigantes apalearon la cama con barrotes de hierro. Si el sastrecillo valiente hubiera dormido en ella, seguro que habría muerto.
A la mañana siguiente, los gigantes estaban desayunando, alegres con la idea de que el sastrecillo valiente, que había matado a siete de un solo golpe, también estaba muerto. Se quedaron boquiabiertos cuando el sastrecillo pidió el desayuno.
Bramaron del susto y salieron corriendo de la cueva. Corrieron hasta que llegaron al mar y lo cruzaron, y puede que todavía estén corriendo.

FIN